El Coordinador Parental. Su Funciones tras una ruptura

En situaciones de ruptura matrimonial de alta conflictividad entre progenitores estos profesionales colaboran con el juez para normalizar su situación y otorgar a los menores un entorno pacífico.

Una ruptura matrimonial con hijos de por medio es, incluso en el mejor de los casos, una situación complicada de gestionar. La Justicia trata de avanzar en beneficio del llamado ‘interés del menor’ con el objetivo de que este pueda desarrollarse con normalidad en un clima de tranquilidad, y en esa línea cobra cada vez más relevancia la figura del coordinador parental.

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Aunque por el momento no cuenta con una regulación específica en el ordenamiento jurídico en España, sí encuentra un encaje legal atendiendo a los diferentes textos legales a nivel autonómico como nacional, europeo e internacional.

La abogada de Familia Elena Crespo Lorenzo es una de las especialistas que más ha estudiado esta figura. Profesora del primer postgrado universitario sobre la materia, en concreto, el Experto Universitario sobre Coordinación de la Parentalidad por la Udima, explica que el coordinador parental:“se presenta como un colaborador del juez en la implantación efectiva de las nuevas medidas con facultades de gestión del conflicto, de mediación, de reconducción de la familia hacia la normalización de la nueva situación en un clima pacífico”.

Lo que se pretende es, especialmente en los casos de alta conflictividad entre los progenitores con hijos menores implicados, “serenar las relaciones parentales”. Para ello, detalla Crespo,  el coordinador parental es el encargado de “precisar la colaboración leal de las partes para que las nuevas situaciones afecten lo menos negativamente posible a la estabilidad emocional de los hijos”.

Profesionales con experiencia y formación

En España, se calcula, hay “aproximadamente unos 2.600 casos de intervención del coordinador parental”, en palabras del magistrado Pascual Ortuño en una entrevista realizada por Elena Crespo.

En esa conversación Ortuño, pionero en la aplicación de la coordinación de parentalidad en España, dejó claro que para ser un buen profesional en este campo se requiere una experiencia y una formación específica al ser un área muy complicada, llena de situaciones de bloqueo”.

El coordinador parental tiene la fundamental misión de acercar a ambos progenitores, de hablar con ellos -también con el entorno familiar, y con los propios menores- y hacerlos entender que su conflicto debe repercutir lo mínimo posible en sus hijos, y tratar de que los progenitores alcancen consensos, y apaciguar ante situaciones de violencia para canalizar hacia soluciones que permitan a los menores un sano crecimiento.

Por lo tanto, no existe un único perfil para esta figura, sino que puede abarcar a pediatras, psicólogos, educadores, abogados, psiquiatras, pedagogos, trabajadores sociales o un amplio abanico de profesionales, que cumplan con ese requisito de tener experiencia en parejas que sufren una ruptura de alta conflictividad o en familias que están inmersos en varios procedimientos judiciales y cuenten con formación específica en coordinación de la parentalidad.

Además, aclara la abogada Crespo, su intervención debe ser temporal, y será el juez el que determine la duración de la misma”.

¿Cómo solicitar la participación del coordinador parental?

La intervención del coordinador parental podrá ser solicitada por una de las partes, por ambas partes, o por el propio juez. Sin olvidar que los gastos derivados de su actuación deberán ser sufragados por los progenitores.

Por último, Elena Crespo remite a la sentencia  dictada por la Audiencia Provincial de Barcelona, sección 12, de fecha de 7 de mayo de 2014, ratificada por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de 26 de febrero de 2015, que se considera pionera en esta línea. En dicha sentencia se estimó que el régimen de relaciones personales acordado no podía ser establecido directamente, si no que determinó que la distribución de estancias y visitas se fijase a partir del momento en que se normalizaran las relaciones paterno filiales, acordando la intervención de un coordinador parental con el objetivo de normalizar las relaciones paterno-filiales y de consensuar medidas como el calendario de visitas o las pautas para los encuentros.

La sentencia es una muestra de la importancia que tiene el hecho de contar con profesionales preparados para llevar a cabo una intervención en casos de alta conflictividad, que resulta fundamental, sin perder en ningún momento de vista el preservar al menor de los conflictos familiares.

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