¿Es tu Administrador de Fincas lo bastante bueno?

Muchos de nosotros pagamos religiosamente los gastos de la Comunidad sin saber exactamente la labor que desempeña nuestro administrador, o más importante aún, si lo hacen todo lo bien que debería… Por eso, y sin dudarlo ni un segundo, una de las mejores decisiones que puede tomar una comunidad de vecinos es contratar los servicios de un Administrador de Fincas. Si es un buen profesional, te aseguramos que ganarás en calidad de vida y que tu vida cambiará por completo al evitar que los problemas de tu comunidad de vecinos te quiten el sueño.

Cómo debe ser el perfecto Administrador de Fincas: Tareas y cualidades

Pero, ¿cómo sabemos que acertamos con la empresa adecuada para que gestione algo tan importante como es la comunidad en la que vivimos? De entrada, y hasta que compruebes que la persona elegida es un profesional de los pies a la cabeza, aquí te dejamos algunas claves para que puedas comparar si es el la persona idónea para cuidar de tu comunidad.

  1. Resuelve problemas, no los crea.

Este primer punto es primordial. Si buscamos un Administrador de Fincas es para que nos quite de en medio cualquier tipo de problema. Para tener esta capacidad resolutiva es básico que el administrador de fincas esté en un proceso de formación continua para estar actualizado en todos los temas en los que deberá trabajar.

  1. Disponible a cualquier hora.

Una Comunidad no duerme, y si surge un problema no podemos esperar a que el administrador esté disponible. Por poner un ejemplo, si estamos en un bloque de apartamentos del Pirineo, y cae una nevada en sábado, no podemos esperar al lunes para que el administrador ponga en marcha el dispositivo para despejar la entrada del garaje. Por ello, el administrador y su equipo debe ser capaz de atender las necesidades de sus clientes de forma inmediata a cualquier hora o en cualquier día.

  1. La transparencia, fundamental.

Todos sabemos lo que cuesta ganar el dinero, y lo deprisa que se va. Por eso, a todos nos gusta saber cómo se maneja nuestro dinero, a nivel político y de recursos públicos, pero también cuando hablamos de las cuotas o derramas que debemos pagar a la comunidad de propietarios. Es decir, el Administrador de Fincas debe ser como la mujer del César, además de ser honrado, debe parecerlo. Para ello, además de ser sumamente escrupuloso con el dinero administrado, deberá presentar informes sobre la situación de la economía de la comunidad de forma habitual, informando además a los vecinos sobre el coste de los servicios que se prestan, o de los presupuestos que se piden para contratarlos.

  1. Mira por la economía de la comunidad.

A nadie le gusta gastar más de lo necesario, y seguro que como vecino, verás con buenos ojos que un Administrador de Fincas se preocupe por encontrar proveedores que ofrezcan los servicios que se disfrutan pero a mejor precio para mejorar la economía de la comunidad, y reducir de esta manera los gastos que hay que afrontar.

Además, deberá intentar conseguir rebajas considerables en las comisiones bancarias o en los gastos de domiciliación de recibos, lograr coberturas más amplias con las compañías de seguros, o tratar de cobrar las deudas de los vecinos morosos.

Y por supuesto, tendrá que atender las obligaciones fiscales de la Comunidad, especialmente ahora que con las últimas reformas tributarias, las Comunidades de Vecinos tienen la obligación de declarar las operaciones de más de 3.000 euros con los proveedores presentando ante Hacienda el modelo 347.

  1. Debe manejarse como pez en el agua ante la Administración.

Es fundamental que un buen administrador de fincas conozca el funcionamiento de la Administración, los recovecos y los intríngulis del aparato administrativo y de la compleja legislación española para resolver los trámites y problemas que puedan surgir en relación a la Comunidad de Propietarios que administra. Este punto es especialmente importante a la hora de conseguir subvenciones para afrontar obras de rehabilitación, mejoras en la sostenibilidad del edificio o supresión de barreras arquitectónicas.

  1. Tiene un equipo multidisciplinar detrás.

Una Comunidad de Vecinos necesita de profesionales de distintos campos para resolver los problemas que puedan ir surgiendo con el tiempo. De ahí la importancia que tiene que el Administrador de fincas tenga a su lado profesionales del campo de la abogacía o de otras disciplinas que puedan cubrir las necesidades de la Comunidad ante los distintos problemas que vayan apareciendo. Bien porque cuenta con ellos en el propio despacho, bien porque sean colaboradores a los que recurre de forma habitual con los que tiene firmados acuerdos, o bien porque recurra a los servicios de asesoría que prestan los Colegios Profesionales.

  1. Debe estar colegiado.

Si quieres tener tranquilidad sobre la gestión de tu Administrador, este debería estar colegiado. De esta manera te asegurarás que tiene un seguro de responsabilidad civil a través del Colegio para los casos en los que este profesional haya podido incurrir por omisión o negligencia en su trabajo, y además, algunos Colegios disponen también de un seguro de caución para responder de su gestión económica. No menos importante es saber que el Colegio de Administradores de Fincas pondrán en marcha acciones disciplinarias contra el colegiado en caso de un hipotético conflicto con él para los casos en los que se haya apartado de las normas profesionales o deontológicas asumidas como propias por los profesionales del sector.

  1. Dialogante y mediador.

Todos sabemos lo que es una Comunidad de Vecinos, con las rencillas y las discusiones típicas entre vecinos. De ahí que en ocasiones el Administrador de Fincas deba ser el perfecto mediador para intentar resolver estos conflictos entre vecinos. De hecho, si el Administrador tiene don de gentes y sabe manejar la diplomacia con tacto, tiene medio camino realizado para asegurarse la resolución de problemas entre vecinos en reuniones y en el día a día de la vida de la Comunidad.

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La pregunta del millón ¿Cuánto cobran los administradores de fincas?

Esta ardua tarea de controlar y gestionar las Comunidades de Vecinos por parte de los Administradores de Fincas tiene un coste. Roturas de tuberías en mitad del fin de semana, reuniones problemáticas a horas intempestivas, negociación con seguros y proveedores para conseguir reducir costes de la cuenta de la Comunidad, gestión de subvenciones, fiscalidad, protestas de los vecinos… Anteriormente, los colegios profesionales tenían estipuladas unos honorarios orientativos para que, dentro del libre mercado, los Administradores pudieran marcar sus propias tarifas en libertad.

En la actualidad, los honorarios por los servicios de cada Administrador de fincas son libres, y dependerán mucho de la ciudad en la que se produzca el servicio, de los servicios que se presten, del número de vecinos de cada comunidad de propietarios, y por supuesto, del propio juego de oferta y demanda, en un sector que ha sufrido enormemente los efectos de la crisis y que está inmerso en una cruenta guerra de precios.

En este sentido, y teniendo en cuenta que cada Administrador deberá calcular el número de horas que invierte en cada uno de sus clientes, dependiendo del número de viviendas de la Comunidad, plazas de garajes, trasteros y de los servicios que les preste, aunque teniendo en cuenta que siempre hay administradores con precios por debajo, y precios por encima, el precio medio en muchas ciudades españolas se ha estancado desde el comienzo de la crisis entre los 4 y los 6 euros por vecino al mes, incluyendo la asistencia a las juntas ordinarias de la Comunidad.

Así que ya sabes, si estás pensando en contratar los servicios de un Administrador de fincas, o quieres cambiar el que tienes porque no estás contento con sus servicios, contáctanos y te ayudaremos a encontrar el Administrador de Fincas perfecto.

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